sábado 12 de septiembre de 2009

EL ARTE PLÁSTICO Y LOS TEXTOS AÑADIDOS


A lo largo de mi andadura expositiva, me he encontrado muchas veces con dos repetidas expresiones por parte del público: “Yo no entiendo de pintura” y “¿Qué significado tiene esa obra?”

Pues bien, ante estas frases, suelo responder lo siguiente: yo concibo el arte como un sistema de comunicación, que puede incidir en el consciente o el subconsciente, o simultáneamente; y sus lenguajes son por ejemplo la pintura, la fotografía, la escultura, la música, la danza, el teatro, la arquitectura, el cine, el cómic, la literatura… Finalmente les digo: en el arte, usted no tiene que molestarse en entender nada –al menos en pintura-, solo comprobar si le gusta o no le gusta, disfrutar de ello o pasar.

Esa obra pictórica que contempla puede emocionarle o no, dar sentido a un pensamiento presente, o rienda suelta a la imaginación, reafirmar sus experiencias, ideas y creencias, variar en cuanto al significado personal que le otorgamos a esta en el tiempo o por su cambio de emplazamiento, puede encantarle porque un color en ella es el ideal para la nueva pared del salón de su casa, ser feliz porque lo ha regalado… infinitas cosas o tal vez ninguna. No es más, no hace falta ninguna comprensión intelectual de la misma, ningún aprendizaje para su contemplación, ninguna explicación u otras variopintas cuestiones.

En una exposición que inauguró Pablo Picasso, creo que en París, una señora que miraba una de las pinturas del artista dijo: “No la entiendo” y Picasso se acercó a ella y le dijo: “¿A usted le gustan las ostras?” Si, contestó la dama, y el añadió:”¿Y las entiende?”.

Cuando escuchamos música, no nos planteamos tantas cuestiones, si está en Re mayor, o si tocan violines y contrabajos o teclados computerizados que simulan dichos instrumentos, la escuchamos y decidimos si nos gusta o no, para disfrutarla o quitarla, y poner o no otra pieza o canción.
Para disfrutar de un viaje en tren no es obligatorio saber como este funciona, si quieres documentarte sobre ello, quien lo creó, cuando y porque obtendrás tal vez una información complementaria a la experiencia de viajar en tren, no el propio viaje en tren.

Según mi criterio, en el caso de la pintura, la obra de arte ha de funcionar por si misma, sin necesidad de ningún añadido, incluso ni tan siquiera un título, y ni mucho menos una explicación o crítica. Insisto que ni tan siquiera título, ya que resultaría conductista o al menos como mínimo es subjetivo, puesto que lo pone una persona que aunque sea autor de la obra, en ningún caso puede emular a todas y cada una de las personas que contemplaran la obra y que por si mismas sacaran sus propias conclusiones y experimentaran sus propias percepciones. Si la obra pictórica necesitase título, explicación o crítica, ya no sería el arte plástico de la Pintura, Dibujo, Grabado o Escultura sería otra cosa: Instalación, Cómic, Vídeo, Cine, Documental, Diario, Catálogo, Prensa, Publicidad.... En el caso de la fotografía yo veo que está como en el medio, a veces es necesario un título y datos que identifiquen una información pertinente de la misma, otras veces puede volar libre como una obra de arte plástico pura.

Siendo menos rígidos diré, que en pintura todo lo más a añadir de forma lícita puede ser, en un folleto o pared de la exposición, un comentario solo para ubicarla en el tiempo en el que se creo la obra y/o como era el artista que la creó, los patrocinadores, organizadores o mecenas de la muestra pero nada más, la pintura ha de funcionar sola. Más allá aun, la pintura no es de nadie es de si misma, puesto que esta sobrevive a su creador o su comprador.

Tampoco se necesita saber un idioma para ver una pintura, ni aprender a leer, ni saber de técnicas… la única condición en todo caso es poder ver y que tenga luz para que pueda ser vista. 

Creo también que en las artes, cuantos más sentidos se necesiten para la exponer la obra: vista, oído, tacto, olfato, gusto, tenderemos a construir un arte más informativo o incluso más conductista, y por lo tanto de menos “generación espontánea”. La magia que lleva implícita la literatura por ejemplo, al leer una obra literaria, puedes imaginar voces, sonidos, música, personajes, lugares, olores… en el cine sin embargo te lo dan más mascado, tienes menos que imaginar aunque más canales para sentir o percibir, puede ser más conductista; tal vez elegir entre una u otra disciplina suele ir en función de nuestro estado de animo, necesidad o costumbre.

… disfruten del arte como de una ostra u otra cosa que les guste y saquen sus propias conclusiones, seguro que son tan válidas como las de cualquier otro. 



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